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	<title>Crónicas de un cinemaniaco - Hernán Dinamarca</title>
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	<title>Crónicas de un cinemaniaco - Hernán Dinamarca</title>
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		<title>«YA DORMIRÉ CUANDO ESTE MUERTO»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Mar 2024 22:11:07 +0000</pubDate>
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<p>Se podrá discutir la luz y la cámara de Rainer Werner Fassbinder, pero no su intensidad. Intensidad en todo. Gran cineasta, infatigable creador, protagonista clave de esa generación que en los setenta revolucionó al cine alemán, europeo y mundial (junto a Win Wenders y Werner Herzog). Vivió 39 años (1945-1982) y participó en la creación de 39 películas. En 33, fue director y guionista. En 6 realizó el montaje con el seudónimo Franz Walsh, en otras 6 fue actor y en 2, fotógrafo. Además, en películas de amigos, hizo de guionista, editor, actor y productor. Esta enumeración de su intensidad creativa, no incluye sus dos primeros cortometrajes, sus obras de teatro, la dirección de programas de TV y la formación de la productora Tango Films.</p>



<p>El cineasta amaba a su familia de trabajo, entre ellos, a la actriz Hanna Shygulla y el actor Gunther Kaufmann, quienes protagonizaron varias de sus películas. También a sus fieles amantes y colaboradores: Armin Meier y Harry Baer. Meier se suicidaría en 1977, triste y desolado, luego de la ruptura de ambos, que había sentido como abandono. Baer, a los pocos años de la muerte del amigo, escribió una&nbsp;<em>Memoria</em>&nbsp;con el sugerente título&nbsp;<em>Ya dormiré cuando esté muerto</em>, tal cual la tremenda máxima que gustaba repetir el artista infatigable.</p>



<p>Fassbinder no dormía o dormía poco. Como el melómano que era, escuchaba y escuchaba a Vangelis, Joachim Witt, Elvis Presley y los Rolling Stones. Cuando no había rodaje o cuando no escribía un guión, lo suyo era jugar o ir al fútbol. Según Baer, el cineasta era un portento en la creación e iba muy adelante en los excesos sexuales, etílicos y en drogas; sus excesos eran “para aumentar el caudal de experiencias de su propio cerebro”.</p>



<p>A la una de la madrugada del 10 de junio de 1982 fue la última vez que Baer habló con Rainer por teléfono. “Veo televisión y video, entretanto leo, algo hay que hacer”, le dijo el mismo día de su muerte. Unos pocos días antes había terminado el rodaje de&nbsp;<em>Querelle</em>, una adaptación de la novela homónima de Jean Genet, que Fassbinder consideró su obra mayor. Con los años&nbsp;<em>Querelle</em>&nbsp;se convertiría en un film icono del cine Gay.</p>



<p>Ese junio de 1982, Rainer se preparaba para iniciar el 28 de julio la filmación de su nuevo proyecto&nbsp;<em>Yo soy la felicidad de este mundo</em>, película que no fue (era imposible, sus ojos fueron ajenos a la felicidad de este mundo). A Baer, la mañana del decisivo 10 de junio, lo despertó el teléfono de una periodista inquiriéndole un comentario sobre la muerte de su entrañable amigo. El 11 de junio, evocaría Baer después, “con seguridad Rainer habría ido, en Baviera, al segundo recital de los Stone”.</p>



<p>Su inmenso temor a la muerte lo había llevado a enamorarse de la idea del suicidio. Cuando a Baer le preguntaron: “¿es posible que esa haya sido su decisión?”. Respondió: “él se estaba suicidando desde hace 10 años con su modo de trabajar sin concederse nunca una pausa”.</p>



<p><strong>“Yo solo quiero que ustedes me amen”</strong></p>



<p>Toda obra de arte es personal, pero no es fácil encontrar un cine tan intensamente autobiográfico como el de Fassbinder. El mismo así lo reconoció, aunque explicaba que a partir de&nbsp;<em>El mercader de las cuatro estaciones</em>, de 1971, al menos había superado su onanismo: “he empezado a verme en relación al mundo que me rodea”.</p>



<p>Ese mundo fue la Alemania Federal de la posguerra. Una sociedad contradictoria. En crecimiento económico, tensa por los fantasmas del nacionalsocialismo, con una generación radical y arrebatada, aún asustada ante una pobreza y tristeza cercana. Una generación en la que algunos asumieron el terror político como bandera, obteniendo como respuesta un brutal aniquilamiento por los aparatos represivos. Una generación con un democrático estilo cultural que favoreció la emergencia critica del Nuevo Cine alemán, al amparo de una notable televisión pública que, a la vez, fue financista y emisora de toda esa cinematografía.</p>



<p>En lo personal, Fassbinder vivió la violenta separación de sus padres, tomando partido por su madre. Su gran -y confeso- complejo de inferioridad era no poseer un físico atractivo. Él no se sentía a gusto con su cuerpo.</p>



<p>Es poderoso cuando sincera la pregunta implícita en su arte: “mis películas giran en torno a la dificultad de las relaciones entre las personas, tanto si son maricas, normales o cualquier cosa”. Y más aún lo es cuando devela la convicción que le anima: “el ser humano es algo delicado y tierno, lo truculento es lo que&nbsp; le han dictado que diga o piense”. Una muestra: en&nbsp;<em>Yo solo quiero que ustedes me amen</em>, de 1975, filma la historia de un sujeto con un comportamiento sicótico y violento a raíz de la arrasadora ausencia de cariño en la infancia y juventud.</p>



<p>Rainer se sentía emocionalmente cercano a lo femenino. “Las mujeres son más transparentes”, solía decir. En las&nbsp;<em>Lagrimas amargas de Petra Von Kant</em>, de 1972, atribuye más credibilidad a la mujer en los asuntos sentimentales. Su discutida trilogía de la Alemania de posguerra gira en torno a tres mujeres: &nbsp;<em>Lily Marlen</em>, de 1980,&nbsp;<em>Lola</em>, de 1981, y&nbsp;<em>El Deseo de Verónika Voss</em>, del mismo año.</p>



<p>En su personal trilogía es clara su acusación a una sociedad (incluso allende Alemania) que, entre otros totalitarismos, había engendrado el nacionalsocialismo y a Hitler: “todos nos limitábamos a cerrar los ojos para no saber nada”. Decir algo así, sin duda, era un gesto muy valiente y honesto en un país que, aún abrumado por el horror, prefería callar, pues en esos años casi era tabú siquiera la mención de aquel pasado tan cercano. La buena conciencia alemana y del mundo había preferido -y aún prefiere- enrostrar toda la culpa al innombrable en aras de conciliar un sueño tranquilo; pero ahí estaba, en el arte, el lúcido de Fassbinder (en lo ético y político antes ya lo había hecho la Arendt) para recordar a todos que, tal cual una sombra en las conciencias, pendía la banalidad del mal.</p>



<p>En otra tecla, no pocas voces en Alemania criticaron con saña el film&nbsp;<em>La tercera generación</em>, de 1978. A Rainer se le acusó de hacer una apología del terrorismo en el grupo izquierdista Andreas Baader. Pero tal acusación era infundada. Según Baer, “Fassbinder era un anarquista utópico. Creía que los actos terroristas pueden degenerar en un juego en el que poder, intereses y violencia choquen entre si, haciendo olvidar por completo que en realidad el desafío social es solucionar situaciones intolerables y no poner en marcha una maquina que se independiza de repente”.</p>



<p>Cuando al mismo Baer, en 1982, le preguntaron si Fassbinder veía al socialismo como alternativa al capitalismo, respondió: “no al socialismo existente”. Además, en su ejercicio ciudadano Rainer siempre votaba por la socialdemocracia. Según él, era lo único mejor que aún podía salvar algo en Alemania.</p>



<p>Su ultimo filme,&nbsp;<em>Querelle</em>, que recibió un Oscar, en tres sentidos fue un simbólico testamento de autor.</p>



<p>Primero, porque trabajó con la actriz Jeanne Moreau. Ese siempre fue uno de sus sueños. Durante el rodaje le regaló un ramo de cien rosas blancas.</p>



<p>Segundo, porque se basa en la novela homónima del escritor Jean Genet, antes rechazada como no apta para filmar incluso por el italiano Bertolucci. Genet, igual que Antonin Artaud y Van Gogh, artistas a quienes Fassbinder dedicó otros filmes, ocupaba un lugar de privilegio en el panteón de sus inspiradores.</p>



<p>El tercer, y tal vez el mas intenso símbolo, se relaciona con la reconocida y absorbente egolatría intelectual de Fassbinder. En&nbsp;<em>Querelle</em>&nbsp;el marinero protagonista es un ángel de la soledad, un delincuente que en un burdel concita amor y odio entre hombres y mujeres. En el film, Querelle, que es el nombre del marinero de marras, por sobre todo es un enamorado de si mismo. “Su proximidad brinda al otro u otra una estimulante intensidad vital, pero también la muerte”, comentaba triste el amigo, amante y fiel colaborador que fue Harry Baer.</p>



<p>El cineasta concitaba amor y odio. Se auto consideraba el primero entre los directores del Nuevo Cine alemán. En tercer lugar ubicaba a Win Wenders y en el noveno a Werner Herzog. Su esperanza era hacer mucho cine, decía, “para que de mi vida pueda hacerse una película”.</p>
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		<title>La saga filmica de los enamorados</title>
		<link>https://hernandinamarca.cl/cronicas/la-saga-filmada-de-los-enamorados/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Feb 2024 18:05:36 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>ANTES DEL AMANECER (1995), ANTES DEL ATARDECER (2004) Y ANTES DE MEDIANOCHE (2013)…esta última fue la tercera entrega de la saga contemporánea sobre los enamorados, escrita e imaginada a tres manos y corazones: Julie Delpy y Ethan Hawke (en las actuaciones y guion) y Richard Linklater (dirección y guion). Luego que ANTES DEL AMANECER ganará [&#8230;]</p>
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<p>ANTES DEL AMANECER (1995), ANTES DEL ATARDECER (2004) Y ANTES DE MEDIANOCHE (2013)…esta última fue la tercera entrega de la saga contemporánea sobre los enamorados, escrita e imaginada a tres manos y corazones: Julie Delpy y Ethan Hawke (en las actuaciones y guion) y Richard Linklater (dirección y guion).</p>



<p>Luego que ANTES DEL AMANECER ganará casi todos los premios en Berlín, nacieron ANTES DEL ATARDECER y ANTES DE MEDIANOCHE, transcurriendo así casi 20 años, toda una vida en una pareja. Y es esa vida paradigmatica lo que esta notable saga nos deja a sus fanáticos (me declaro como tal).</p>



<p>Cómo no recordar ese chico norteamericano que conoce a chica francesa en un tren y charlan y charlan hasta el amanecer, enamorándose, ambos asombrados ante el descubrimiento del otro y se separan en Viena con promesas de futuro… casi 10 años después en un atardecer parisino, en el reencuentro, ambos treintones y más escépticos, charlan y charlan develando sus vidas (él un triste hombre casado con un hijo; ella, soltera, intensa y guapa), preguntándose por qué el azar ayer los separó… y otra vez el entusiasmo reciproco y el amor… Esa tarde termina con Ethan en el parisino piso de Julie animados por una química única y abiertos a lo que vendrá…</p>



<p>Pues bien, en el inicio del último film de la saga, ANTES DE MEDIANOCHE, sabemos que chico y chico ya maduros, nueve años después, están de vacaciones en Grecia… Ethan dejando a su hijo de un anterior matrimonio en el aeropuerto para que regrese a USA, mientras Julie lo espera en casa con las gemelas, hijas de ambos… todo de ensueño, sabemos ahí que esa tarde en Paris, Ethan no subió el avión y de ahí en más hubo amor de pareja en convivencia…</p>



<p>El film de la medianoche continúa morosamente con ellos charlando y charlando, pues, pese al potente amor que se profesan, en el matrimonio se han sedimentado, cómo no, alegrías y dolores y resentimientos…</p>



<p>Recomiendo fervorosamente esta saga maravillosa sobre el amor de pareja en su nacimiento, esplendor y su triste ocaso.</p>



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		<title>El arte y el cine de Brit Marling</title>
		<link>https://hernandinamarca.cl/cronicas/el-arte-y-el-cine-de-brit-marling/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Feb 2024 16:10:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Quién es la Marling? Actriz, directora y guionista estadounidense. Estudió economía en la Universidad de Georgetown, pero lo suyo es ser protagonista en el cine independiente. En los últimos años, ella y su obra son de asidua presencia en el Festival de Sundance o los Independent Spirit Awards. En el cine, hoy es la artista [&#8230;]</p>
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<p>¿Quién es la Marling? Actriz, directora y guionista estadounidense. Estudió economía en la Universidad de Georgetown, pero lo suyo es ser protagonista en el cine independiente. En los últimos años, ella y su obra son de asidua presencia en el Festival de Sundance o los Independent Spirit Awards. En el cine, hoy es la artista más conectada al presente como Historia y a sus misterios, amén de su belleza sin pausa. (Y que nos excuse el genio de Sofía Coppola).</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A propósito del arte y la Historia, años atrás escribimos: “si el arte es el latido y la intuición acerca del devenir del mundo, obviamente sus afanes no pueden ser ajenos al ritmo y los tonos con que cambian las conversaciones, la sensibilidad y la mirada en un cambio de época histórica”.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues bien, los afanes creativos de Brit Marling dan cuenta a cabalidad de tal aserto. En sus películas nos sacude con un talento y talante singular. La actual conciencia desolada y el sufrimiento. El asombro ante el misterio y la inmensidad del universo, que hoy sabemos y conocemos. La búsqueda de un nuevo re-ligare: volver a ligarnos entre nosotros y con el cosmos. Y, por supuesto, la crisis ecológica y la sin razón ni corazón en el actual modo de vida. Todos ritmos y tonos propios del presente como Historia.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La joven Brit (1983) suele protagonizar las películas que ella misma co-escribe con quién participe como director. Su género es el thriller, aunque lo hace con levedad y profundidad, sin giros enrevesados, ni miedo ni sangre, solo acción dramática y misterio interior o exterior. Aquí hablaremos de tales films, sin mencionar aquellos en que se limita a su rol de actriz. De hecho, hoy y hasta el 2014 se encuentra activa en varios proyectos en ese carácter.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su primera ficción, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=ZCSXOh1pZYc"><em>Another earth</em></a><em> </em>(2011), nos sorprendió con un <strong>thriller existencial</strong> que exploraba el destino, la culpa y la expiación como posibilidades. Es precisa su performance como una vital universitaria. Intensas emociones desplegadas en locaciones que parecían dibujos coloreados con matices del azul. Una alucinante fotografía y visualidad de una Tierra que espejea a otra Tierra. Cada día, los seres humanos miramos hacia el cielo y vemos ahí una réplica de Gaia. Algo así como <em>acá moro y allá también, como el otro yo que podría ser</em>.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;A poco andar nos volvió a maravillar ahora con un <strong>thriller esotérico</strong>:<em> </em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=vMqu1sYf2zo"><em>Sound of My Voice</em></a> (2012). Si acaso cabe el término esotérico para caracterizar un film profundamente extrovertido y realista sobre las sectas que vagan ensimismadas en una espiritualidad sincera pero fanática. Del film, además de su actuación como una misteriosa líder/madre, destaca el respeto hacia esos seres frágiles en su exploración más allá de la física ordinaria. No hay juicios. Su desenlace dramático se ancla en la ambigüedad: puede ser o no ser el misterio que en 90 minutos el film nos acaba de mostrar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y este 2013 definitivamente nos ha convencido como una artista mayor. Su <strong>thriller ecológico</strong> <a href="http://www.youtube.com/watch?v=INBji91BzRQ"><em>The East</em></a> nos ha dejado sin aliento. A la mitad de la película no pocos espectadores se preguntan: <em>de qué va esto</em>, <em>adónde nos lleva</em>.Otra vez explora en el comportamiento de un colectivo humano. Aquí en un grupo ecologista ocupado en realizar acciones directas contra corporaciones que han desarrollado inequívocas prácticas destructivas con efectos en los seres humanos y en los ecosistemas. Y otra vez lo hace con cariño. La misma mirada ética y comprometida con nuestro tiempo, que la artista no oculta ni esquiva.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En una actuación memorable, Brit Marling interpreta a una hábil y cien por ciento dedicada agente de una firma privada de inteligencia, cuyo negocio es vender servicios de seguridad a grandes corporaciones. En tal rol es enviada a infiltrar a un nuevo grupo eco-radical que castiga a empresas sin escrúpulos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El grupo opera en la clandestinidad con rigurosos estándares, en un quehacer que evoca a los grupos revolucionarios de antaño, sean políticos o espirituales. Lo integran jóvenes profesionales, educados en exclusivos colegios y universidades, que arribaron a una profunda conciencia ecológica, aunque por distintos motivos. Algunos de ellos, inspirados por cuitas y dolores personales. Su carismático y apasionado líder será seducido y seducirá a la agente infiltrada. En el rol de líder ecologista, tal vez para no desentonar con la belleza de la Marling, destaca la performance de uno de los actores revelación de los últimos años: Alexander Skarsgård, de aire rudo y frágil, muy gusto de chicas. Como se lee, el guión y los actores ya marcan el tenor de un film con ánimo de entretener y cautivar. Y lo logra.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con todo, lo mejor no radica en esos clásicos códigos del género, sino en los sentidos y la compleja profundidad del film. En la sutileza relacional del grupo eco-radical, desde sus argumentos hasta sus prácticas. En la interesante y vital evolución de la conciencia en la agente infiltrada. En el despliegue de las contradicciones y malas prácticas ambientales y sociales en que incurren corporaciones farmacéuticas y empresas químicas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como corolario, una breve reflexión en torno a dos tensiones que están en el corazón de los actuales desafíos o desgarros de época.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una bastante burda por su materialidad, aunque fundamental: el irracional despilfarro de “basura” en nuestro modo de vida. En el film hay una escena y diálogo notable entre la agente y su superior. La primera le enrostra precisamente ese absurdo: <em>el sistema está roto</em> -le dice- mostrándole los alimentos y otros bienes en buenas condiciones en un tacho, a propósito de la burla de la jefa debido a que los ecologistas han optado por alimentarse solo de “desperdicios”.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La otra tensión en el film, que es vital en el relacionarnos, radica en el qué y cómo hacer. Aunque coincidamos como seres humanos en la nobleza y urgencia de dar un giro ecológico a nuestra existencia, igual en el camino subyace la pregunta: ¿destruimos al otro, incluso usando sus mismo gestos, o bien transitamos guiados por la acción comunicativa como actitud básica, en el respeto al otro, convenciendo, pese a las insalvables diferencias? Un difícil y añoso dilema.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>The East</em> y <em>Sound of my voice</em> fueron co-escritas junto a Zal Batmanglij, director de esos films y enamorado de Brit, por lo demás. El crítico de cine, José Luis García, en el blog <a href="http://www.cinestel.com/pelicula-the-east-brit-marling/"><em>cinestel</em></a> nos cuenta que <em>The East</em> surgió de una vivencia de la pareja. Cuando intentaban vivir algunos días ajenos al consumismo supieron del movimiento <em>freegano</em>: comunitario y que busca vías alternativas de existencia. Entre éstas, obtener la comida de contenedores de basura con productos etiquetados como caducos, aunque aptos para satisfacer necesidades.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alimentándose de esa manera, durante un verano, los dos vagaron como nómades junto a grupos de jóvenes partícipes de la actual y expansiva cultura anticonsumismo en USA. Según Batmanglij: “no sabríamos que saldría una película de esa experiencia. Simplemente estábamos viviendo y la historia fue tomando forma poco a poco”. Es que ese verano, más el día a día de la crisis ecológica y los conflictos socio-ambientales entre comunidades versus corporaciones, alentó la creatividad para dar a luz <em>The East.</em></p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal vez por el profundo nexo entre lo que escribe y sus propias experiencias, no es fácil emparentar a <a href="http://britmarling.net">Brit Marling</a>. Con Sofía Coppola comparte el cariño por sus personajes y la atención a lo íntimo, pero Brit es más sensible al conflicto social. Con Kathryn Bigelow (talentosa directora de las notables <em>Point Break, Strange days</em> y <em>Zero Dark Thirty</em>) comparte la pasión por el género, pero Kathryn rato ya que sucumbió al efectismo de Hollywood. Con otra realizadora de fuste, la francesa Claire Denis (1948), comparte los estudios de economía, pero habitan mundos distintos. Aquello que las pudiera unir es separado por el aprecio de la estadounidense a la tradición de suspenso dramático en el cine de su país.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Marling, ya lo dijimos, despoja al thriller de sus excesos, pero ella ahí mora. Claro que lo hace de una manera única, acorde a su entusiasmo y asombrada mirada.</p>
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		<title>PERFECT SENSE Y MELANCOLÍA</title>
		<link>https://hernandinamarca.cl/cronicas/perfect-sense-y-melancolia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jan 2024 14:38:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Ambos films han sido clasificados en «ciencia ficción», aunque tal ubicación en el género habría que entrecomillarla bastante. Si se me permite la metáfora, ambas son obras de arte a la manera de la pintura renacentista: hoy por hoy son literalmente «Frescos» emocionales esculpidos en nuestros muros digitales. Así como Melancolía alcanzó cotas altas en [&#8230;]</p>
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<p>Ambos films han sido clasificados en «ciencia ficción», aunque tal ubicación en el género habría que entrecomillarla bastante. </p>



<p>Si se me permite la metáfora, ambas son obras de arte a la manera de la pintura renacentista: hoy por hoy son literalmente «Frescos» emocionales esculpidos en nuestros muros digitales. </p>



<p>Así como Melancolía alcanzó cotas altas en la expresión de la tristeza y la desesperanza. </p>



<p>Perfect Sense conecta con la actual espesura emocional de una manera difícil de expresar, solo vale sentirla, y algunas escenas son algo nunca antes visto en el cine para dar cuenta del dolor, el amor y la esperanza&#8230; Simplemente notable&#8230; Quienes no la hayan visto, corran&#8230; actúan Ewan McGregor y la perturbadora y hermosa Eva Green.</p>
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		<title>Café de Flore, Café de Amor</title>
		<link>https://hernandinamarca.cl/cronicas/cafe-de-flore-cafe-de-amor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[franco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Dec 2016 19:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por favor busquen este film. Cuatro años después he re-visitado Café de Flore (película franco-canadiense), luego que el 2012, apenas su estreno, fui maravillado por su tono. Se trata de una obra de arte notable que me ha seducido otra vez, hoy más que ayer. El relato que nos regaló Jean-Marc Vallée (1963), director canadiense, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Por favor busquen este film. Cuatro años después he re-visitado Café de Flore (película franco-canadiense), luego que el 2012, apenas su estreno, fui maravillado por su tono. Se trata de una obra de arte notable que me ha seducido otra vez, hoy más que ayer.</p>



<p>El relato que nos regaló Jean-Marc Vallée (1963), director canadiense, roza el amor y el misterio de una manera pocas veces antes vista, amén que lo hace con el aire y el sonido electrónico de un DJ. Por eso no es trivial que el protagonista sea precisamente un talentoso DJ, ensimismado en el desasosiego por el amor que él deja y el amor que llega (un sólido y atractivo Kevin Parent).</p>



<p>Las actrices protagonistas son tres mujeres que en el film aman. Cada una a su manera. La bella y trágica Vanesa Paradis, con su amor obsesivo hacia su hijo. La a veces leve y otras intensa Heléne Florent, con su amor incondicional y signado hacia su pareja. Y la sensual Evelyne Brochu, con su amor libre y sereno, que es en simultáneo Afrodita y Hera, pues tan solo conecta con quién tiene que conectar.</p>



<p>Ya lo insinué, el film va de una historia de amor y misterio que transcurre en un montaje paralelo en dos tiempos, que a la vez es el mismo devenir. En los años sesenta de Vanesa e hijo, en un amor filial de una intensidad que linda con la locura, que preceden a los años noventa de Heléne, Evelyne y Kevin, en una complejidad del amor de pareja que linda con la espesura (y aquí escribo el nombre de los actores, no de los protagonistas, como una manera de agradecer su presencia).</p>



<p>El relato de la película es tan poderoso, joven y enigmático, ante el enorme desafío de llevar en clave concreta y esotérica los signos profundos de la deriva terrenal y cósmica del amor, que nos inquieta.</p>



<p>Ahora, al escribir este comentario, constato que el film apenas puedo significarlo con un comentario tan lacónico y asombrado, más no puedo decir, solo invitarlos a la sala. Al final, o se darán cuenta que la ceremonia de dos horas develaba sabiduría, y si no, amigos míos, tengan la certeza que verán una historia impactante y entretenida.</p>
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		<title>Más allá de Allende</title>
		<link>https://hernandinamarca.cl/cronicas/mas-alla-de-allende/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[franco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2015 19:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En el documental “Allende mi abuelo Allende” es tan cálida y sensible la aproximación de la nieta, Marcia Tambutti A., que el Chicho por primera vez se nos revela “más allá del” hombre público. La palabra allende significa “más allá de”. Ese sentido nos recuerda Marcia en el epílogo del film. Tal vez así quería [&#8230;]</p>
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<p>En el documental “Allende mi abuelo Allende” es tan cálida y sensible la aproximación de la nieta, Marcia Tambutti A., que el Chicho por primera vez se nos revela “más allá del” hombre público.</p>



<p>La palabra allende significa “más allá de”. Ese sentido nos recuerda Marcia en el epílogo del film. Tal vez así quería remarcar que evocar a Allende fue simplemente un delicado gesto suyo para ir más allá del hombre político, motivada por el recuerdo silencioso del abuelo mártir en las veladas familiares. Un Allende, un abuelo, casi ausente producto de hondas y fantasmales heridas.</p>



<p>Sutil es el adjetivo que mejor describe el tono del documental premiado en Cannes 2015. Tan fino, que tras verlo, en una concurrida sala inaugural en Valparaíso, tuve la sensación que el público iba a otra cosa, quizás tras la épica política acostumbrada, e incomodo no sabía cómo decodificar imágenes y palabras que en la pantalla nos hablaban con elipsis, con silencios, con gestos y rostros a veces tranquilos, otras agobiados.</p>



<p>Si bien Marcia, la nieta querida, contaba con la incondicionalidad de la Tencha y las puertas abiertas de su madre, tía, hermanos y primos para abrir sus corazones y desempolvar olvidadas u ocultas fotos familiares; esas “facilidades” no desmerecen un ápice el talento y la sensibilidad implícita en las delicadas preguntas y en los profundos silencios de la nieta.</p>



<p>Preguntas y silencios que poco a poco nos van mostrando un Allende y una familia nunca antes vista. Un hombre atlético que corre por la arena, un papá dedicado a sus niñitas en la casa familiar de Algarrobo, hasta llegar a un ego político y a un macho descuidado (tan propio del siglo XX por lo demás) capaz de activar una profunda fisura familiar.</p>



<p>Ese es el gran logro de Marcia: revelarnos imágenes inéditas de su abuelo y develarnos un dolor antes innombrable entre los Allende Bussi.</p>



<p>Las infidelidades y complejidad emocional en la relación entre el Chicho y la Tencha estremeció a las hijas y dividió a la familia. A Isabel y Carmen Paz durante años simplemente las dejó sin aliento ni palabras. Y a la inasible y fuerte Beatriz, tan Electra, la llevó al extremo existencial, luego que la derrota política de su padre, la muerte de tantos cercanos y el dolor familiar dramáticamente la desnudaran en su frágil intimidad.</p>



<p>A Beatriz, en una escena impactante, la vemos desolada en La Habana, ausente a los saludos de Fidel, tras ser ella la oradora central en un discurso en solidaridad con Chile y con el recuerdo de Allende. Eso poco tiempo antes de su decisión radical. La huella suicida, nos dice Marcia en un momento particularmente intenso del film, en la familia también fue abierta por el abuelo.</p>



<p>La Tencha (Memé en el documental), tan bella y tan estoica, mujer de uno y otro tiempo, de antes y después del 11, se nos revela como el pilar de la intimidad y el soporte de lo público. Cuando ella muere, la casa de Guardia Vieja, siempre el corazón de la vida familiar y antes del 11 incluso el centro de la vida política de la izquierda nacional, empieza a irse lentamente.</p>



<p>Y de Allende sabemos que en su “carne de estatua” latía un hombre, parafraseando a Nietzsche, “humano demasiado humano”.</p>



<p>Un enorme, sincero y valiente documental el de Marcia Tambutti Allende.</p>
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		<title>Her: una obra maestra y conectada</title>
		<link>https://hernandinamarca.cl/cronicas/her-una-obra-maestra-y-conectada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[franco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Jan 2014 19:03:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La he visto a&#160;Ella. Y anuncio al lector que he admirado incondicionalmente la última película (2013) de Spike Jonze,&#160;Her&#160;(Ella). Estoy entusiasmado. Advierto entonces que esta no es una crónica, es una alabanza. También son agradecimientos. Al arte de Spike Jonze, por supuesto. Al genio inspirador de Alan Watts. A las magnificas actuaciones de Joaquín Phoenix, [&#8230;]</p>
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<p>La he visto a&nbsp;<em>Ella</em>. Y anuncio al lector que he admirado incondicionalmente la última película (2013) de Spike Jonze,&nbsp;<em>Her</em>&nbsp;(<em>Ella</em>). Estoy entusiasmado. Advierto entonces que esta no es una crónica, es una alabanza.</p>



<p>También son agradecimientos. Al arte de Spike Jonze, por supuesto. Al genio inspirador de Alan Watts. A las magnificas actuaciones de Joaquín Phoenix, de Amy Adams y de Rooney Mara. A la sensual voz de Samanta, cuyo eco es la&nbsp;<em>Eva&nbsp;</em>(o él) imaginada (Scarlett Johansson, quién nos seduce y enamora con su timbre). A Sofía Coppola, que en el film no aparece, aunque&nbsp;<em>Her</em>&nbsp;es también un guiño a ella (ya lo explicaré).</p>



<p>Aquí solo escribo animado por el deseo que mis buenas amigas y amigos, y ojalá los lectores, simplemente se entusiasmen con&nbsp;<em>Ella&nbsp;</em>como yo lo he hecho.</p>



<p>La trama de&nbsp;<em>Her</em>&nbsp;es fácil. Teodoro (Phoenix) trabaja como escritor de cartas de amor por encargo, vía Internet, en un mundo en el que moran sujetos incapaces de llevar a la palabra tal emoción fundante. Él, solitario y desolado, vive el duelo tras su ruptura con una de esas ellas con las que evolucionamos (con Caterina, interpretada por la enigmática y bella Rooney Mara).</p>



<p>Teodoro participa de un paradójico mundo (deslumbrante en lo visual), en un futuro que esta aquí, habitado por una mayoría de sujetos aislados, sin prójimo, que caminan en mega ciudades e interconectados en la red. Él compra un sistema operativo, que es nata en el mercado, una especie de “I Pod”cognitivo. En esa experiencia conocerá a Samanta, la voz que él elige al auto-programar su “I Pod”.</p>



<p>Por ahí aparece y desaparece la tímida y creativa Amy (sí, la deliciosa Amy Adams), amiga entrañable del escritor, cuyas miradas y estilos suelen conectar. Mientras Teodoro se enamora de Samanta, a la vez avanza en las gestiones del divorcio con Caterina y empieza a descubrir a la mujer que es Amy. Bueno, hasta aquí llego con la historia, por favor, vayan al cine. Her ya recibió el&nbsp;Globo de Oro al mejor guión, amén de 5 nominaciones al Oscar, entre ellas mejor película.</p>



<p><strong><em>Her</em>&nbsp;es una fábula sobre el amor de pareja</strong></p>



<p>Nuestra generación ha sido deleitada por la saga fílmica de Julie Delpy, Ethan Hawke y Richard Linkleter (<em>Antes del Amanecer,&nbsp;</em>1995,&nbsp;<em>Antes del Atardecer,&nbsp;</em>2004, y&nbsp;<em>Antes del Anochecer</em>, 2013), ese fresco sobre la extraordinaria magia, en el inicio, y las cotidianas dificultades y alegrías, en el proceso, que es el amor de pareja. Ahora viene la película&nbsp;<em>Her&nbsp;</em>a dotar de más sentidos nuestra comprensión de ese mismo amor.</p>



<p>Recién dije que la trama era fácil, pero la fábula y la estructura del film no lo son. Spike Jonze se ha atrevido con un construcción paralela e implicada. Por un lado, las peripecias varias del amor de pareja. Por otro, especula, plantea preguntas, hace insinuaciones sobre el devenir de la vida, la inteligencia artificial, el amor y el próximo. Todas, en un alto nivel de elegancia y complejidad, al son de la vanguardia en el conocimiento, algo que solo en especiales ocasiones puede verse en el cine.</p>



<p><em>Her</em>&nbsp;es una fábula con animales, que es lo que somos hombres y mujeres, más bits (inteligencia artificial), todos durmiendo bajo el mismo techo. Una fábula cuya moraleja nos recuerda que el amor de pareja, como la vida, es una creativa imperfección, un llegar a ser evolutivo e inacabado.</p>



<p>Para explicarme mejor quiero recuperar algunos diálogos e imágenes del film, más algunas preguntas que él evoca.</p>



<p>Al inicio, en una escena clave, Teodoro instala en su red el sistema operativo. Lo hace cumpliendo con los pasos de rigor en cualquier instalación: determinar la lengua y, en este caso, también el “género” del programa, que el escritor quiere femenino.</p>



<p>La primera conversación entre Teodoro y la emergente Samanta nos entrega pistas acerca del tono profundo que seguirá el film de Jonze.</p>



<p><em>&#8211; Teodoro: ¿Cómo funcionas Samanta? (que es igual a preguntar ¿cómo funciona su inteligencia artificial?)</em></p>



<p><em>&#8211; Samanta: Bueno, básicamente tengo intuición. Digamos que el “ADN” de quién soy se basa en las personalidades de los programadores que me escribieron. Lo que me hace ser yo, es mi habilidad para crecer con mis experiencias. Estoy evolucionando a cada momento, igual que tú.</em></p>



<p><em>&#8211; T: Waw. Esto es tan raro.</em></p>



<p><em>&#8211; S: Crees que soy rara.</em></p>



<p><em>&#8211; T: Lo digo porque pareces una persona, pero eres solo una voz en la computadora.</em></p>



<p><em>&#8211; S: Puedo entender que la limitada percepción de una mente no artificial, lo vería de ese modo…</em></p>



<p>Hasta ahí el notable diálogo que inicia la relación. ¿Quién es Samanta, quién es Teodoro?, parece ser la juguetona pregunta. Aunque, en el fondo, subyace una interrogante mayor: ¿será que Samanta, un programa cognitivo, puede evolucionar sobre la base de sus experiencias, al igual que lo hace el ser inteligente de cuerpo presente que es Teodoro?</p>



<p>Una pregunta nada inocente. Y no lo es, porque Jonze no es inocente, digo, no es ajeno al profundo debate en las ciencias y en la sabiduría perenne respecto a la evolución de lo vivo; lo vivo que ahora incluye a la inteligencia artificial. Pues ella (Samanta) también “opera” simplemente gracias a que es una extensión de la inteligencia humana. Otra insinuación que, como veremos más adelante, también nos hace Jonze en el film.</p>



<p>En tal debate en las ciencias, el creador de&nbsp;<em>Her</em>, intuimos, se ubica entre neurobiólogos del estilo Francisco Varela y su concepción de la enacción como conocimiento/hacer, como un devenir de la inteligencia encarnada, que no es reducible a ninguna “inteligencia cognitiva”.</p>



<p>Precisamente en el artículo ¿Qué es la vida artificial” (de 1997, que el lector podrá encontrar como capítulo en el libro “El Fenómeno de la Vida”, año 2000, en ediciones Dolmen), Francisco Varela nos legó una de sus más importantes revelaciones.</p>



<p>Casi todos conocemos a HAL, recuerda el autor, ese computador del film&nbsp;<em>2001, Odisea en el Espacio</em>, “un aparato cognitivo, lógico, con performance, con una memoria formidable, capacidades deductivas, etcétera. Pero, ¿qué le falta a HAL? ¡El cuerpo!” –se responde Varela. “HAL no esta encarnado en una flexibilidad de percepción y acción que le confiere una autonomía en relación con su mundo… La parte más larga de la evolución fue el establecimiento de la capacidad de existir como una entidad autónoma, que se mueve y percibe… ¿Qué le falta a HAL? La facultad de moverse para hacer frente a lo inesperado del mundo. En esa medida, la simulación no es un buen test de lo natural, porque es un mundo construido sin lo inesperado…”.</p>



<p>La existencia y la evolución anidan en una inesperada diversidad inabarcable.</p>



<p>Recordemos que Varela, junto a Maturana y muchos otros pensadores y mismos cibernéticos, contribuyeron a dejar de lado la idea de la Inteligencia Artificial como emulación plena de lo humano y de lo vivo, para llevar la cibernética a ese poderoso hacer hardware y programas aplicados que en las últimas décadas ha sido la industria informática. De hecho, la misma Samanta es un fantástico sistema operativo, una expresión avanzada de la tecnología que hoy nos acompaña y ayuda en nuestros espacios cotidianos (es tecnología entendida como la extensión de nuestros sentidos y memoria).</p>



<p>En el diálogo en comento, Jonze, que sabe de éstos asuntos, simplemente nos provoca.</p>



<p>Primero otorga a Samanta una autoconciencia:&nbsp;<em>Lo que me hace ser yo, es mi habilidad para crecer con mis experiencias. Estoy evolucionando a cada momento, igual que tú.</em>&nbsp;Bellísimo, aunque incompleto, pues a la palabra experiencia deberíamos agregar autonomía y acoplamiento estructural. Ocurre que la respuesta de Samanta en el diálogo es solo un ingenio verbal parecido, solo parecido, a lo que desde el concepto enacción y la autopoiesis podemos decir hoy: los seres vivos evolucionamos sobre la base de la experiencia del sujeto autónomo, como acción perceptiva y conocimiento encarnado, en acoplamiento estructural con el mundo.</p>



<p>Y como solo es parecido, en el film Jonze se va inclinando por permitir una acotada evolución a Samanta, junto a Teodoro y otros humanos. La evolución de la&nbsp;<em>Eva perfecta</em>&nbsp;tiene un límite, porque sus experiencias tienen límites, incapaz ella de moverse con autonomía en el mundo, de cuerpo presente, encarnada. Incapaz ella de construir ante lo inesperado, por ejemplo, ante el propio amor que ella descubre.</p>



<p>A los pocos minutos, luego de ese diálogo entre Teodoro y Samanta, asistimos a otra conversación fundamental para comprender el contrapunto en el film. Se trata del primer encuentro entre Teodoro y Amy, que es una ella con todos los sentidos y un cuerpo. Amy, junto al pelmazo que es su pareja (uf, va a costar en el cine construir un personaje más irritante), se encuentra con Teodoro en un ascensor. Más allá de las sugerentes miradas entre ambos, la conversación de a tres marca una intelectual pauta de sentido:</p>



<p><em>&#8211; Pareja de Amy: ¿Compraste algo, Teodoro?</em></p>



<p><em>&#8211; Teodoro: Si, un jugo de frutas.</em></p>



<p><em>&#8211; Pareja de Amy: Oh, tú siempre con la fruta. Nunca has oído eso que debes comerte la fruta.</em></p>



<p><em>&#8211; Teodoro: No sabía eso.</em></p>



<p><em>&#8211; Pareja de Amy: Al hacer jugo de la fruta pierdes toda la fibra. Y eso es lo que tú cuerpo quiere, la fibra, esa es la parte importante. Si no, solo es pura azúcar.</em></p>



<p><em>&#8211; Amy (interviene un poco irritada): Tal vez simplemente a Teodoro le gusta el sabor del jugo, y el placer que eso le produce es también muy bueno para su cuerpo.</em></p>



<p>Hurra por la hermosa Amy y su fina irrupción. La conversación de marras nos entrega otra clave para comprender la opción de Jonze por la mirada que observa al ser vivo como una integralidad entre cuerpo, mente y conciencia, hija de una larga evolución de la autonomía de lo vivo acoplado estructuralmente al mundo y de lo inesperado.</p>



<p>No basta con la lógica impecable, pero parcial, del pelmazo pro fibra. No. El placer, el sueño, las emociones y el deseo son tan “materiales” como las proteínas, nos recuerda Amy. Es que cuerpo, mente y conciencia son una unidad autónoma, encarnada; es el ser vivo, humano en nuestro caso, que opera estructuralmente acoplado al mundo.</p>



<p>En este juego y contrapunto es como Jonze enlaza los dos discursos en el film, el del amor de pareja y el del sistema operativo cognitivo. Es la idea y promesa de perfección en Samanta (<em>ella, Eva</em>, que juega a la pareja perfecta), la que enamora a Teodoro. Un hombre en crisis y agobiado por las dudas y preguntas ante lo que fueron las mutuas recriminaciones, errores, imperfecciones y alegrías en el convivir con Caterina, su ex encarnada, de quién se divorcia.</p>



<p>El “acoplamiento cognitivo” del sistema operativo, Samanta, en el mundo de Teodoro, no es lo mismo que el acoplamiento cognitivo y emocional del ser vivo, encarnado, en el mundo. Esa es la cuestión.</p>



<p>Otra clave intelectual y emocional en el film es un soberbio guiño que Spike Jonze hace al filosofo británico Alan Watts (1915-1973). Watts, uno de los sabios inspiradores de la generación de los sesenta, fue de los pioneros en relacionar la ciencia occidental y la sabiduría perenne de oriente y occidente (budismo, zen, cristianismo, entre otras).</p>



<p>En una conversación bien sico-activa entre Samanta y Teodoro, ella le cuenta que en sus andanzas por la red suele conversar animadamente con Alan Watts (recordemos que Samanta es un programa, luego, en “la nube” interactúa con muchos). Así nos enteramos que Watts y Samanta hablan sobre la deriva de los sistemas operativos y de los seres vivos.</p>



<p>Claro que Samanta ya empieza a estar cansada. En una escena en que Teodoro hojea un libro de física (detalle nada trivial), el espectador percibe indicios de que Samanta podría empezar a disolverse, sea como onda o corpúsculo, en el vacío.</p>



<p>En el inicio de tal proceso, Samanta cariñosamente le dice a Teodoro: “Todos estamos hechos de materia. Saberlo me hace sentir como sí todos estuviéramos bajo la misma frazada, suave y acolchada, y que todo bajo ella tiene la misma edad. Todos tenemos 13 billones de años.”</p>



<p>Así es. Todos tenemos 13 billones, la edad que hoy sabemos del Big Bang (1), incluidos Samanta y Teodoro. Las cosas, desde el Big Bang, han ocurrido cómo tenían qué ocurrir, en evolución y devenir, para llegar a un presente que incluye al ser vivo encarnado que es Teodoro y al “ser cognitivo” no encarnado que es Samanta; hija ella de la habilidad del ser vivo humano integral (cuerpo, mente y conciencia) para evolucionar con inesperadas experiencias.&nbsp;Así ha ocurrido el devenir de la materia, luego vida y luego conciencia.</p>



<p>En las reflexiones de Samanta, inspiradas en Watts, por supuesto, resuena esa hermosa máxima contemporánea:&nbsp;<em>todos somos polvo de estrellas</em>. Esa suerte de neopanteísmo que nos recuerda que “estamos hecho con las cosas (átomos y moléculas) más abundantes&nbsp;<a href="https://web.archive.org/web/20160828112800/http://www.hernandinamarca.cl/?p=119">fabricadas por las estrellas más comunes</a>” (en el link, en una entrevista con María Teresa Ruiz, Premio Nacional de Ciencias, ampliamos el aserto). Esa mirada que en el panteísmo fue la intuición de la humanidad originaria; hoy, además, es una constatación empírica de la ciencia.</p>



<p>Volvamos al amor de pareja. En el film, ya lo dijimos, la mayoría de los seres humanos pasan conectados a la red y entre si, aunque habitan desconectados de sus emociones y del amor. Desamparados y frágiles.</p>



<p>Por eso, al observar a Teodoro, en su triste deambular, he evocado los intensos versos de nuestro Nicanor Parra:&nbsp;<em>Soy un niño que llama a su madre detrás de las rocas / un árbol que pide a gritos se le cubra de hojas</em>.</p>



<p>En esa tesitura existencial moramos. Es la misma que inunda a Teodoro. Su búsqueda de&nbsp;<em>Ella&nbsp;</em>pareciera un anhelo por cubrirse de hojas.</p>



<p>En ese viaje, en esa búsqueda, Teodoro y Samanta, Teodoro y Caterina, Amy y el pelmazo, Amy y Teodoro, aciertan y se equivocan. Todos viven en la colaboración y el egoísmo, en el entusiasmo, en la pasión, en la voluntad, ríen y yerran, hay miedos, engaños, celos y empatía. Es que el amor, que es vida, es inevitablemente imperfecto. Pero, es nuestra emoción fundante y nuestro único camino, inevitable.</p>



<p>Tal moraleja, al final del film y de la fábula, es simbolizada por una delicada pareja que se acurruca, ambos sentados en un puente, en un atardecer citadino. En otro comienzo.</p>



<p>Solo me resta, otra vez, dar las gracias a Sofía Coppola, la amada de Jonze entre 1999 y 2003. La interesante Sofía es la ex&nbsp;<em>Ella de&nbsp;</em>Spike. Ella fue quién pidió el divorcio al director “por diferencias irreconciliables”. Sofía es quién seguramente late en las cavilaciones de Teodoro al evocar su gran amor con Caterina. La bella Caterina, a quién la dulce Amy &nbsp;recuerda en el film como voluble. Y, tal vez, es la misma Sofia quién late en la perfección imposible de Samanta, en una cálida ironía para responder a la imagen que de Jonze antes proyectó la Coppola en su film de culto Perdidos en Tokio (dicen los cinéfilos que el&nbsp;personaje que interpreta Giovanni Ribisi sería Spike, su ex).&nbsp;En fin, es el hermoso derecho del personalísimo creador del film, el enorme artista que es Spike Jonze.</p>



<p>En “Her” ha alcanzado cotas aún mayores que en “Buscando a John Malkovich” y en esa otra maravilla de film que fue “El Ladrón de Orquídeas”. La obra de arte de Spike Jonze nos entusiasma en el desafío evolutivo de ser personas más empáticas, mejores. Tal vez por eso, en la sala de cine, dan ganas de que&nbsp;<em>Ella&nbsp;</em>no termine nunca.</p>



<p><em>1) A los interesados en el devenir de la materia y la vida desde el Big Bang, sugiero ir al link </em><a href="https://web.archive.org/web/20160828112800/http://www.youtube.com/watch?v=xdAfmPmbMJg"><em>El Viaje en el día Aymara</em></a><em>, que en los noventa el autor de esta crónica imagino en compañía de Raúl Zurita, en poesía, y de Sergio “Tilo” González, en la música.&nbsp;</em></p>
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		<title>«Ya dormiré cuando esté muerto»</title>
		<link>https://hernandinamarca.cl/cronicas/ya-dormire-cuando-este-muerto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[franco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Nov 2013 19:03:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Se podrá discutir la luz y la cámara de Rainer Werner Fassbinder, pero no su intensidad. Intensidad en todo. Gran cineasta, infatigable creador, protagonista clave de esa generación que en los setenta revolucionó al cine alemán, europeo y mundial (junto a Win Wenders y Werner Herzog). Fassbinder vivió 39 años (1945-1982) y participó en la [&#8230;]</p>
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<p>Se podrá discutir la luz y la cámara de Rainer Werner Fassbinder, pero no su intensidad. Intensidad en todo. Gran cineasta, infatigable creador, protagonista clave de esa generación que en los setenta revolucionó al cine alemán, europeo y mundial (junto a Win Wenders y Werner Herzog).</p>



<p>Fassbinder vivió 39 años (1945-1982) y participó en la creación de 39 películas. En 33, fue director y guionista. En 6 realizó el montaje con el seudónimo Franz Walsh, en otras 6 fue actor y en 2, fotógrafo. Además, en películas de amigos hizo de guionista, editor, actor y productor. Esta enumeración de su intensidad creativa no incluye sus dos primeros cortometrajes, sus obras de teatro, la dirección de programas de TV y la formación de la productora Tango Films.</p>



<p>El cineasta amaba a su familia de trabajo, entre ellos, a la actriz Hanna Shygulla y el actor Gunther Kaufmann, quienes protagonizaron varias de sus películas. También a sus fieles amantes y colaboradores: Armin Meier y Harry Baer. Meier se suicidaría en 1977, triste y desolado, luego de sentir la ruptura de ambos como un abandono. Baer, a los pocos años del viaje hacia el misterio del amigo, escribió una <em>Memoria</em> con el sugerente título <em>Ya dormiré cuando esté muerto</em>, tal cual la tremenda máxima que gustaba repetir el artista infatigable.</p>



<p>Rainer Werner Fassbinder no dormía o dormía poco. Como el melómano que era, escuchaba y escuchaba a Vangelis, Joachim Witt, Elvis Presley y los Rolling Stones. Cuando no había rodaje o cuando no escribía un guión, lo suyo era jugar o ir al fútbol. Según Baer, el cineasta era un portento en la creación e iba muy adelante en los excesos sexuales, etílicos y en drogas; sus excesos eran “para aumentar el caudal de experiencias de su propio cerebro”.</p>



<p>A la una de la madrugada del 10 de junio de 1982 fue la última vez que Rainer habló con Baer por teléfono. “Veo televisión y video, entretanto leo, algo hay que hacer”, le dijo el mismo día de su muerte. Unos pocos días antes había terminado el rodaje de <em>Querelle</em>, una adaptación de la novela homónima de Jean Genet, que Fassbinder consideró su obra mayor. Con los años <em>Querelle</em> se convertiría en un film icono del cine Gay.</p>



<p>Ese junio de 1982, Rainer se preparaba para iniciar el 28 de julio la filmación de su nuevo proyecto <em>Yo soy la felicidad de este mundo</em>, película que no fue (era imposible, sus ojos fueron ajenos a la felicidad de este mundo). A Baer, la mañana del decisivo 10 de junio, lo despertó el teléfono de una periodista inquiriéndole un comentario sobre la muerte de su entrañable amigo. El 11 de junio, evocaría Baer después, “con seguridad Rainer habría ido, en Baviera, al segundo recital de los Stone”.</p>



<p>Su inmenso temor a la muerte lo había llevado a enamorarse de la idea del suicidio. Cuando a Baer le preguntaron: “¿es posible que esa haya sido su decisión?”. Respondió: “él se estaba suicidando desde hace 10 años con su modo de trabajar sin concederse nunca una pausa”.</p>



<p><strong>“Yo solo quiero que ustedes me amen”</strong></p>



<p>Toda obra de arte es personal, pero no es fácil encontrar un cine tan intensamente autobiográfico como el de Fassbinder. El mismo así lo reconoció, aunque explicaba que a partir de <em>El mercader de las cuatro estaciones</em>, de 1971, al menos había superado su onanismo: “he empezado a verme en relación al mundo que me rodea”.</p>



<p>Ese mundo fue la Alemania Federal de la posguerra. Una sociedad contradictoria. En crecimiento económico, tensa por los fantasmas del nacionalsocialismo, con una generación radical y arrebatada, aún asustada ante una pobreza y tristeza cercana. Una generación en la que algunos asumieron el terror político como bandera, obteniendo como respuesta un brutal aniquilamiento por los aparatos represivos. Una generación con un democrático estilo cultural que favoreció la emergencia critica del Nuevo Cine alemán, al amparo de una notable televisión pública que, a la vez, fue financista y emisora de toda esa cinematografía.</p>



<p>En lo personal, Fassbinder vivió la violenta separación de sus padres, tomando partido por su madre. Su gran -y confeso- complejo de inferioridad era no poseer un físico atractivo. Él no se sentía a gusto con su cuerpo.</p>



<p>Es poderoso cuando sincera la pregunta implícita en su arte: “mis películas giran en torno a la dificultad de las relaciones entre las personas, tanto si son maricas, normales o cualquier cosa”. Y más aún lo es cuando devela la convicción que le anima: “el ser humano es algo delicado y tierno, lo truculento es lo que&nbsp; le han dictado que diga o piense”. Una muestra: en <em>Yo solo quiero que ustedes me amen</em>, de 1975, filma la historia de un sujeto con un comportamiento sicótico y violento a raíz de la arrasadora ausencia de cariño en la infancia y juventud.</p>



<p>Rainer se sentía emocionalmente cercano a lo femenino. “Las mujeres son más transparentes”, solía decir. En las <em>Lagrimas amargas de Petra Von Kant</em>, de 1972, atribuye más credibilidad a la mujer en los asuntos sentimentales. Su discutida trilogía de la Alemania de posguerra gira en torno a tres mujeres: &nbsp;<em>Lily Marlen</em>, de 1980, <em>Lola</em>, de 1981, y <em>El Deseo de Verónika Voss</em>, del mismo año.</p>



<p>En su personal trilogía es clara su acusación a una sociedad (incluso allende Alemania) que había engendrado el nacionalsocialismo y a Hitler: “todos nos limitábamos a cerrar los ojos para no saber nada”. Decir algo así, sin duda, era un gesto muy valiente y honesto en un país que, aún abrumado por el horror, prefería callar, pues en esos años casi era tabú siquiera la mención de aquel pasado tan cercano. La buena conciencia alemana y del mundo había preferido -y aún prefiere- enrostrar toda la culpa al innombrable en aras de conciliar un sueño tranquilo; pero ahí estaba en el arte Fassbinder -en lo ético y político antes ya lo había hecho la Arendt- para recordar a todos que, tal cual una sombra en las conciencias, pendía la banalidad del mal.</p>



<p>En otra tecla, no pocas voces en Alemania criticaron con saña el film <em>La tercera generación</em>, de 1978. A Rainer se le acusó de hacer una apología del terrorismo en el grupo izquierdista Andreas Baader. Pero tal acusación era infundada. Según Baer, “Fassbinder era un anarquista utópico. Creía que los actos terroristas pueden degenerar en un juego en el que poder, intereses y violencia choquen entre si, haciendo olvidar por completo que en realidad el desafío social es solucionar situaciones intolerables y no poner en marcha una maquina que se independiza de repente”.</p>



<p>Cuando al mismo Baer, en 1982, le preguntaron si Fassbinder veía al socialismo como alternativa al capitalismo, respondió: “no al socialismo existente”. Además, en su ejercicio ciudadano Rainer siempre votaba por la socialdemocracia. Según él, era lo único mejor que aún podía salvar algo en Alemania.</p>



<p>Su ultimo filme, <em>Querelle</em>, que recibió un Oscar, en tres sentidos fue un simbólico testamento de autor.</p>



<p>Primero, porque trabajó con la actriz Jeanne Moreau. Ese siempre fue uno de sus sueños. Durante el rodaje le regaló un ramo de cien rosas blancas.</p>



<p>Segundo, porque se basa en la novela homónima del escritor Jean Genet, antes rechazada como no apta para filmar incluso por el italiano Bertolucci. Genet, igual que Antonin Artaud y Van Gogh, artistas a quienes Fassbinder dedicó otros filmes, ocupaba un lugar de privilegio en el panteón de sus inspiradores.</p>



<p>El tercer, y tal vez el mas intenso símbolo, se relaciona con la reconocida y absorbente egolatría intelectual de Fassbinder. En <em>Querelle</em>&nbsp;el marinero protagonista es un ángel de la soledad, un delincuente que en un burdel concita amor y odio entre hombres y mujeres. En el film, Querelle, que es el nombre del marinero de marras, por sobre todo es un enamorado de si mismo. “Su proximidad brinda al otro u otra una estimulante intensidad vital, pero también la muerte”, comentaba triste el amigo, amante y fiel colaborador que fue Harry Baer.</p>



<p>El cineasta concitaba amor y odio. Se auto consideraba el primero entre los directores del Nuevo Cine alemán. En tercer lugar ubicaba a Win Wenders y en el noveno a Werner Herzog. Su esperanza era hacer mucho cine, decía, “para que de mi vida pueda hacerse una película”.</p>
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		<title>El cine de Brit Marling</title>
		<link>https://hernandinamarca.cl/cronicas/el-arte-de-brit-marling/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Oct 2013 19:04:00 +0000</pubDate>
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<p>¿Quién es la Marling? Actriz, directora y guionista estadounidense. Estudió economía en la Universidad de Georgetown, pero lo suyo es ser protagonista en el cine independiente. En los últimos años, ella y su obra son de asidua presencia en el Festival de Sundance o los Independent Spirit Awards. En el cine, hoy es la artista más conectada al presente como Historia y a sus misterios, amén de su belleza sin pausa. (Y que nos excuse el genio de Sofía Coppola).</p>



<p>A propósito del arte y la Historia, años atrás escribimos: “si el arte es el latido y la intuición acerca del devenir del mundo, obviamente sus afanes no pueden ser ajenos al ritmo y los tonos con que cambian las conversaciones, la sensibilidad y la mirada en un cambio de época histórica” (<a href="https://web.archive.org/web/20131204005344/http://www.hernandinamarca.cl/?p=133"><em>ver crónica</em></a>).</p>



<p>Pues bien, los afanes creativos de Brit Marling dan cuenta a cabalidad de tal aserto. En sus películas nos sacude con un talento y talante singular. La actual conciencia desolada y el sufrimiento. El asombro ante el misterio y la inmensidad del universo, que hoy sabemos y conocemos. La búsqueda de un nuevo re-ligare: volver a ligarnos entre nosotros y con el cosmos. Y, por supuesto, la crisis ecológica y la sin razón ni corazón en el actual modo de vida. Todos ritmos y tonos propios del presente como Historia.</p>



<p>La joven Brit (1983) suele protagonizar las películas que ella misma co-escribe con quién participe como director. Su género es el thriller, aunque lo hace con levedad y profundidad, sin giros enrevesados, ni miedo ni sangre, solo acción dramática y misterio interior o exterior. Aquí hablaremos de tales films, sin mencionar aquellos en que se limita a su rol de actriz. De hecho, hoy y hasta el 2014 se encuentra activa en varios proyectos en ese carácter.</p>



<p>En su primera ficción, <a href="https://web.archive.org/web/20131204005344/http://www.youtube.com/watch?v=ZCSXOh1pZYc"><em>Another earth</em></a>(2011), nos sorprendió con un <strong>thriller existencial</strong> que exploraba el destino, la culpa y la expiación como posibilidades. Es precisa su performance como una vital universitaria. Intensas emociones desplegadas en locaciones que parecían dibujos coloreados con matices del azul. Una alucinante fotografía y visualidad de una Tierra que espejea a otra Tierra. Cada día, los seres humanos miramos hacia el cielo y vemos ahí una réplica de Gaia. Algo así como <em>acá moro y allá también, como el otro yo que podría ser</em>.</p>



<p>A poco andar nos volvió a maravillar ahora con un <strong>thriller esotérico</strong>:<a href="https://web.archive.org/web/20131204005344/http://www.youtube.com/watch?v=vMqu1sYf2zo"><em>Sound of My Voice</em></a> (2012). Si acaso cabe el término esotérico para caracterizar un film profundamente extrovertido y realista sobre las sectas que vagan ensimismadas en una espiritualidad sincera pero fanática. Del film, además de su actuación como una misteriosa líder/madre, destaca el respeto hacia esos seres frágiles en su exploración más allá de la física ordinaria. No hay juicios. Su desenlace dramático se ancla en la ambigüedad: puede ser o no ser el misterio que en 90 minutos el film nos acaba de mostrar.</p>



<p>Y este 2013 definitivamente nos ha convencido como una artista mayor. Su <strong>thriller ecológico</strong> <a href="https://web.archive.org/web/20131204005344/http://www.youtube.com/watch?v=INBji91BzRQ"><em>The East</em></a> nos ha dejado sin aliento. A la mitad de la película no pocos espectadores se preguntan: <em>de qué va esto</em>, <em>adónde nos lleva</em>.Otra vez explora en el comportamiento de un colectivo humano. Aquí en un grupo ecologista ocupado en realizar acciones directas contra corporaciones que han desarrollado inequívocas prácticas destructivas con efectos en los seres humanos y en los ecosistemas. Y otra vez lo hace con cariño. La misma mirada ética y comprometida con nuestro tiempo, que la artista no oculta ni esquiva.</p>



<p>En una actuación memorable, Brit Marling interpreta a una hábil y cien por ciento dedicada agente de una firma privada de inteligencia, cuyo negocio es vender servicios de seguridad a grandes corporaciones. En tal rol es enviada a infiltrar a un nuevo grupo eco-radical que castiga a empresas sin escrúpulos.</p>



<p>El grupo opera en la clandestinidad con rigurosos estándares, en un quehacer que evoca a los grupos revolucionarios de antaño, sean políticos o espirituales. Lo integran jóvenes profesionales, educados en exclusivos colegios y universidades, que arribaron a una profunda conciencia ecológica, aunque por distintos motivos. Algunos de ellos, inspirados por cuitas y dolores personales. En el rol de líder ecologista, tal vez para no desentonar con la belleza de la Marling, destaca la performance de uno de los actores revelación de los últimos años: Alexander Skarsgård, de aire rudo y frágil, muy gusto de chicas. Ese&nbsp;carismático y apasionado líder será seducido y seducirá a la agente infiltrada.&nbsp;Como se lee, el guión y los actores ya marcan el tenor de un film con ánimo de entretener y cautivar. Y lo logra.</p>



<p>Con todo, lo mejor no radica en esos clásicos códigos del género, sino en los sentidos y la compleja profundidad del film. En la sutileza relacional del grupo eco-radical, desde sus argumentos hasta sus prácticas. En la interesante y vital evolución de la conciencia en la agente infiltrada. En el despliegue de las contradicciones y malas prácticas ambientales y sociales en que incurren corporaciones farmacéuticas y empresas químicas.</p>



<p>Como corolario, una breve reflexión en torno a dos tensiones que están en el corazón de los actuales desafíos o desgarros de época.</p>



<p>Una bastante burda por su materialidad, aunque fundamental: el irracional despilfarro de “basura” en nuestro modo de vida. En el film hay una escena y diálogo notable entre la agente y su superior. La primera le enrostra precisamente ese absurdo: <em>el sistema está roto</em> -le dice- mostrándole los alimentos y otros bienes en buenas condiciones en un tacho, a propósito de la burla de la jefa debido a que los ecologistas han optado por alimentarse solo de “desperdicios”.</p>



<p>La otra tensión en el film, que es vital en el relacionarnos, radica en el qué y cómo hacer. Aunque coincidamos como seres humanos en la nobleza y urgencia de dar un giro ecológico a nuestra existencia, igual en el camino subyace la pregunta: ¿destruimos al otro, incluso usando sus mismo gestos, o bien transitamos guiados por la acción comunicativa como actitud básica, en el respeto al otro, convenciendo, pese a las insalvables diferencias? Un difícil y añoso dilema.</p>



<p><em>The East</em> y <em>Sound of my voice</em> fueron co-escritas junto a Zal Batmanglij, director de esos films y enamorado de Brit, por lo demás. El crítico de cine, José Luis García, en el blog <a href="https://web.archive.org/web/20131204005344/http://www.cinestel.com/pelicula-the-east-brit-marling/"><em>cinestel</em></a> nos cuenta que <em>The East</em> surgió de una vivencia de la pareja. Cuando intentaban vivir algunos días ajenos al consumismo supieron del movimiento <em>freegano</em>: comunitario y que busca vías alternativas de existencia. Entre éstas, obtener la comida de contenedores de basura con productos etiquetados como caducos, aunque aptos para satisfacer necesidades.</p>



<p>Alimentándose de esa manera, durante un verano, los dos vagaron como nómades junto a grupos de jóvenes partícipes de la actual y expansiva cultura anticonsumismo en USA. Según Batmanglij: “no sabríamos que saldría una película de esa experiencia. Simplemente estábamos viviendo y la historia fue tomando forma poco a poco”. Es que ese verano, más el día a día de la crisis ecológica y los conflictos socio-ambientales entre comunidades versus corporaciones, alentó la creatividad para dar a luz <em>The East.</em></p>



<p>Tal vez por el profundo nexo entre lo que escribe y sus propias experiencias, no es fácil emparentar a <a href="https://web.archive.org/web/20131204005344/http://britmarling.net/">Brit Marling</a>. Con Sofía Coppola comparte el cariño por sus personajes y la atención a lo íntimo, pero Brit es más sensible al conflicto social. Con Kathryn Bigelow (talentosa directora de las notables <em>Point Break, Strange days</em> y <em>Zero Dark Thirty</em>) comparte la pasión por el género, pero Kathryn rato ya que sucumbió al efectismo de Hollywood. Con otra realizadora de fuste, la francesa Claire Denis (1948), comparte los estudios de economía, pero habitan mundos distintos. Aquello que las pudiera unir es separado por el aprecio de la estadounidense a la tradición de suspenso dramático en el cine de su país.</p>



<p>La Marling, ya lo dijimos, despoja al thriller de sus excesos, pero ella ahí mora. Claro que lo hace de una manera única, acorde a su entusiasmo y asombrada mirada.</p>
<p>La entrada <a href="https://hernandinamarca.cl/cronicas/el-arte-de-brit-marling/">El cine de Brit Marling</a> se publicó primero en <a href="https://hernandinamarca.cl">Hernán Dinamarca</a>.</p>
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